
El trastorno límite es un trastorno poco conocido por la población en general. Lo que la gente conoce son los síntomas más llamativos que hacen destacar los medios de comunicación. Esto perjudica muy seriamente a un colectivo de personas que padecemos un trastorno bastante complicado y muy difícil de llevar. Gracias a este maltrato el estigma nos asota de una forma cruel y nos hace mucho más complicado el día a día y el tener ánimos y fuerzas para afrontar el sin fin de sentimientos, sensaciones y pensamientos que tenemos diariamente.
En los últimos 5 años la documentación es menos escasa pero seguimos sin encontrar una unificación de criterios y de trato por parte de los especialistas. Como en este trastorno todo es relativo la medicación y terapias también lo son. No existe algo que nos valga a todos, es un experimento continuo y una peregrinación por consultas que se vuelve infernal. Esto produce en la gran mayoría de los afectados un cansancio extremo y falta de confianza al ver que nadie cree en nosotros o que muy pocos especialistas tienen la suficiente experiencia y conocimientos para tratarnos.
También nos encontramos con muy pocos centros donde se ofrezcan terapias o cualquier disciplina que nos ayude a combatir la ansiedad, pánico, agorafobia, ira, rabia, vacío, adicciones, problemas de alimentación y diferentes síntomas que entorpecen nuestra estabilización. Y aquello que existe la mayoría de las veces es privado y no podemos costear el gasto mensual que en muchas ocasiones ronda los 300 euros mensuales. No hay que olvidar que este trastorno imposibilita seriamente a algunos afectados el enfrentarse a un trabajo, estudios o cualquier actividad y esto empeora si no tenemos una terapia o un especialista que nos guíe.
El trastorno límite para algunos especialista no existe, tan solo es un saco donde se meten aquellos síndromes que no encajan y van a parar a este apartado. Es muy triste leer historias de personas que llevan años cambiando de diagnostico, tomando medicación que no necesitaban por encontrarse con “especialistas” sin escrúpulos faltos de humanidad. No puede ser que se pase de padecer una esquizofrenia a una paranoia luego bipolaridad y por último trastorno límite. Somos seres humanos que sentimos, que necesitamos ser tratados con respeto y con dignidad. Deben formar correctamente a estos futuros psiquiatras, que más que seres humanos parecen seres que solo les importa medicar y poco más. No generalizo, lo que hago es una reflexión de muchos escritos que he recibido, de muchos post que han sido publicados en esta web. La gran mayoría de afectados “necesitamos” de una vez por todas que los criterios se unifiquen, que se nos pongan las cosas más fáciles, que los medios ayuden a difundir la realidad de este trastorno, que las familias participen mucho más. Es algo que queremos conseguir y no pararemos hasta que veamos los primero frutos.

Por ahora el trastorno límite sigue siendo un gran desconocido, el trastorno maldito para muchos y para otros el nombre de un diagnostico que ni tan siquiera existe. Es lamentable que no se tengan en cuenta a muchas personas que en este momento están desesperadas porque no vislumbran un futuro mejor.
Desde soyborderline.com seguiremos luchando por informar, por hacer escuchar al mundo todo aquello que tantas personas quieren decir.
Fuente: www.soyborderline.com





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Profesionales que estudian la mente humana y sus comportamientos no nos pueden postergar o ignorar mas.
Esta web a demostrado que somos una cantidad de personas con una problematica bastante similar que ante todo existimos que pedimos y necesitamos ayuda.
Como siempre gracias por el trabajo de la web por informar y difundir este mal que nos afecta a tantos.
Besos.